No ha sido un triplete, pero tampoco nos podemos quejar. Los empates de BM Huesca y SD Huesca han sido fuera de casa, y ante equipos complicados, por lo que la nota ha de ser buena. El Peñas cumplió un trámite ante un equipo netamente inferior. Cómo lo vería su entrenador para decir que si ganaban en Huesca se volvían en triciclo…
Obviando el invento de la Copa LEB, que simplemente me parece otra forma de hacer negocio, el Peñas muestra una idea sólida, muy buenos jugadores y tardes de diversión en el Palacio, cosas que se echaban de menos. El miércoles, un partido que vale casi por tres: si se gana a Navarra se entra con una derrota en la Segunda fase, si se pierde se entraría con tres y basketaverage perdido. Los de Ángel Navarro tienen que apretarse los machos ante un equipo que se juega la vida y es una pena la fecha: la ocasión merecería desplazamiento masivo.
Por su parte, el BM Huesca también tiene buena pinta. Ayer con su pequeña pero fiel hinchada: unos 100 en Pamplona -qué bien le irían al Peñas el miércoles-, lo que es meritorio, aunque yo he estado un par de veces y casi no viajaba ni “El Tato”… ¡qué cosas llegan a hacer los buenos resultados! Los rojillos tienen ahora tres partidos determinantes si los superan: Barakaldo en casa para abrir brecha con el octavo y después ir a casa del segundo y recibir al líder. Seis puntos, cinco igualmente, les catapultarían a la zona de ascenso con muchas posibilidades y un gran impulso anímico.
Del Huesca hoy no hablo demasiado, lo haremos esta noche en Alcompás. Lo que sí he constatado es que el proyecto azulgrana es el más despreciado y menos valorado. Volviendo de viaje (donde por cierto he visto tres estadios dignos de Primera División cuyos clubes no pasan de Segunda B), escuchaba las cadenas nacionales y cuando hablaban del partido y de la Sociedad Deportiva Huesca empatando en una ciudad histórica ante un club señero, no pude por menos que esbozar una sonrisa de orgullo. Y mientras, aficionados criticando, instituciones mirando para otro lado, medios que a quienes más se ayudan son a sí mismos… y en otra dimensión, haciendo grande al club, un puñado de bravos creando un oasis en el desierto por una idea. A los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes: aunque no sea por todos los que os merecéis ni de la forma que os lo merecéis, al menos por mi parte “nunca caminaréis solos”. |